La tacha de un testigo propuesto en un juicio

La tacha de un testigo propuesto en un juicio

Es sabido que las partes en un litigio pueden solicitar que declaren como testigos las personas que tengan noticia de los hechos controvertidos relativos a lo que sea objeto del juicio, razón por la cual con frecuencia los testigos aportados son del entorno del demandante, familiares, amigos, compañeros o conocidos, circunstancia por la que mediante el sistema de tachas de la Ley de Enjuiciamiento Civil se pone en duda la verosimilitud de su testimonio debiendo extremarse las cautelas al valorar este tipo de testigos.

Los artículos 377 a 379 de la Ley de Enjuiciamiento Civil regulan la tacha de los testigos en los que concurran alguna de las causas siguientes: 1º Ser o haber sido cónyuge o pariente por consanguinidad o afinidad dentro del cuarto grado civil de la parte que lo haya presentado o de su abogado o procurador o hallarse relacionado con ellos por vínculos de adopción, tutela o análogo. 2º Ser el testigo, al prestar declaración, dependiente del que lo hubiere propuesto o de su procurador o abogado o estar a su servicio o hallarse ligado con alguno de ellos por cualquier relación de sociedad e intereses. 3º Tener interés directo o indirecto en el asunto de que se trate. 4º Ser amigo íntimo o enemigo de una de las partes o de su abogado o procurador. 5º Haber sido el testigo condenado por falso testimonio.

Con relación al tiempo de las tachas, el art.

378 de la LEC dice que las tachas se habrán de formular desde el momento en que se admita la prueba testifical hasta que comience el juicio o la vista, sin perjuicio de la obligación que tienen los testigos de reconocer cualquier causa de tacha al ser interrogados conforme a lo dispuesto en el artículo 367 de la norma procesal civil, en cuyo caso se podrá actuar conforme a lo que señala el apartado 2 de dicho artículo de manera que, a la vista de las respuestas del testigo a las preguntas generales de la ley, las partes podrán manifestar al tribunal la existencia de circunstancias relativas a su imparcialidad.

Sin embargo, dichos preceptos deben ponerse en relación con el contenido del artículo 376 de la misma ley rituaria, que establece que los tribunales valorarán la fuerza probatoria de las declaraciones de los testigos conforme a las reglas de la sana crítica, tomando en consideración la razón de ciencia que hubieren dado, las circunstancias que en ellos concurran y, en su caso, las tachas formuladas y los resultados de la prueba que sobre éstas se hubiere practicado, ya que la exclusión de los testimonios aun en el supuesto de que hubiera sido objeto de tacha no es tan siquiera un efecto necesario de aquélla cuando la Ley, únicamente previene que la tacha se tome en consideración, pero no impide ponderar el testimonio , teniendo señalado el Tribunal Supremo con reiteración (así, por citar un ejemplo, en sentencia 11 de octubre de 2000, en que cita sentencias de 6 de mayo de 1983 y 3 de diciembre de 1984) que la tacha no impide que el testimonio prestado sea tenido en cuenta y creído por el juzgador si adquiere el racional convencimiento de que el testigo tachado se ha pronunciado verazmente en su declaración, teniendo en cuenta las reglas de la sana crítica y en combinación con las otras pruebas practicadas; doctrina que se estima plenamente aplicable tras la entrada en vigor de la LEC de 2000.

Para apreciar la credibilidad de los testigos debe tenerse en cuenta: 1) Su independencia, que se acredita no solo por hallarse afectados por las generales de la ley sino por no incidir en motivo de tacha; 2) Su razón de ciencia, que es el por qué se conoce lo que afirma (haber presenciado el hecho, haber participado en él, haberlo visto, etc.); 3) Su coherencia, claridad y rotundidad y 4) El resultado de las demás pruebas.

Por tanto, cuando nos encontramos frente a una tacha, la doctrina jurisprudencial tiene declarado que la misma no impide al juzgador estimar, en todo o en parte, el valor probatorio de las declaraciones de tales testigos tachados, pues las tachas, que no incapacitan al testigo para serlo, no son más que motivos de recelo o sospecha que sí hacen que se preste atención, al valorar la prueba, al influjo que las circunstancias que los determinan han podido ejercer en la fidelidad del testimonio, pero no hacen razonable negar por principio credibilidad a las declaraciones testificales en cuestión.

Tramitación de la tacha de testigos en el proceso civil

  • La finalidad de la tacha de los testigos (artículo 377 LEC) es poner de manifiesto al tribunal determinadas circunstancias que puedan influir en la valoración del testimonio y que no hayan sido previamente comunicadas por la parte proponente de la prueba.
  • Las tachas de testigos tienen como única finalidad probar la causa alegada y no impide que en sentencia el juzgador valore las tachas concurrentes en relación con la importancia del testigo tachado, por lo que es perfectamente posible que se pueda tener en cuenta, en todo o en parte, el testimonio prestado, al autorizar el artículo 376 de la Ley de Enjuiciamiento Civil su apreciación discrecional, ponderando las circunstancias de cada testigo junto a las razones por las que fueron tachados.
  • En otras palabras, con las tachas no se acredita la falta de veracidad de un testigo, sino únicamente la justificación de la sospecha de que puede no haber dicho la verdad al estar viciado, y por ello, la declaración de dicho testigo es inicialmente válida, sin perjuicio de la valoración judicial al apreciar la prueba testifical conforme a las reglas de la sana crítica.
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¿En qué casos puede ser tachado un testigo?

Nos lo dice el artículo 377 de la LEC.

Los puntos que procedemos a relacionar guardan estrecha relación con las preguntas generales de la Ley con las que el juez interpela al testigo antes de comenzar su declaración (artículo 367 LEC).

1ª.-Ser o haber sido cónyuge o pariente por consanguinidad o afinidad dentro del cuarto grado civil de la parte que lo haya presentado o de su abogado o procurador o hallarse relacionado con ellos por vínculo de adopción, tutela o análogo.

2ª.-  Ser el testigo, al prestar declaración, dependiente del que lo hubiere propuesto o de su procurador o abogado o estar a su servicio o hallarse ligado con alguno de ellos por cualquier relación de sociedad o intereses.

3ª.-  Tener interés directo o indirecto en el asunto de que se trate.

4ª.-  Ser amigo íntimo o enemigo de una de las partes o de su abogado o procurador.

5ª.-  Haber sido el testigo condenado por falso testimonio.

Momento Procesal para alegar la tacha

  1. Juicio Ordinario
  2. Desde el momento en el que se admite la testifical hasta el inicio del juicio ordinario, y puede hacerse tanto oralmente en el acto de la audiencia previa, una vez ha sido admitida por la prueba, como por escrito desde ese momento hasta el juicio.
  3. Juicio Verbal
  4. La tacha deberá plantearse en la misma vista, ya que no hay otro momento procesal en el que podamos hacerlo (pudiendo llegar a una interrupción o suspensión de la vista si hubiese que practicar alguna prueba relacionada con la misma).

Tramitación.

Artículo 379 LEC.

La formulación de la tacha puede ser oral, si se realiza en la audiencia previa o vista, o bien escrita.

La tacha no sólo puede ser opuesta por la parte contraria, sino por la misma parte proponente del testigo si, con posterioridad a la admisión de la prueba, tuviera noticias de la existencia de alguna de las causas de tacha desarrolladas en el artículo 377 LEC.

La parte oponente ha de acreditarla a través de cualquier medio de prueba, salvo la testifical (artículo 379.

1: la contraparte podrá oponerse, por escrito, a la tacha en los tres días siguientes a su notificación, no es obligatorio hacerlo; si no existe oposición se entenderá que está conforme con la tacha).

El Tribunal valorará la tacha en sentencia y bajo el principio de la libre valoración de la prueba.

Resumiendo,

  • La formulación de la tacha podrá ir acompañada de la prueba que sustente su alegación, excepto prueba testifical.
  • De la solicitud se dará traslado a las otras partes personadas para que aleguen lo que a su derecho convenga.
  • Las demás partes podrán proponer prueba documental en el plazo legal de tres días.
  • En dicho plazo, las partes podrán aceptar la tacha u oponerse a la misma; en ese segundo caso, se practicará la prueba propuesta antes de finalizar el incidente.

Tacha Tácita

Sólo podemos utilizarla en la prueba de testigos. No podemos hablar de ella como una tacha en el sentido estricto del término, pero posibilita que le hagamos constar al juez durante nuestro interrogatorio la falta de credibilidad del testigo sin tener que recurrir a la presentación formal de la tacha.

A este respecto, vamos a remitirnos al artículo 367.

2 de la LEC, que dice que: “en vista de las respuestas del testigo a las preguntas del apartado anterior (generales de la Ley), las partes podrán manifestar al tribunal la existencia de circunstancias relativas a su imparcialidad.

El tribunal podrá interrogar al testigo sobre esas circunstancias y hará que preguntas y respuestas se consignen en acta para la debida valoración de las declaraciones al dictar sentencia».

Tacha de testigos en la Ley de Enjuciamiento Civil

En el presente post analizaremos la tacha de testigos en nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil. Al igual que los medios de prueba precedentes y a tenor del art. 376 LEC, la prueba testifical se valora libremente.

  • En primer lugar, indicar que la finalidad de la tacha de testigos (artículo 377 LEC) es poner de manifiesto al tribunal determinadas circunstancias que puedan influir en la valoración del testimonio y que no hayan sido reveladas con anterioridad.
  • El citado precepto menciona expresamente la necesidad de tomar en consideración la razón de ciencia que se hubiera dado, las circunstancias concurrentes, y en su caso, las tachas formuladas y los resultados que se hubieran efectuado sobre tales tachas.
  • Todos estos criterios deben servir para modular las citadas reglas de la sana crítica y sobre las mismas motivará su enjuiciamiento el órgano judicial.

La tacha de testigos es un instrumento de control de la imparcialidad que opera con independencia de la duda sobre su ausencia; aspecto este último que pueden formular las partes a tenor del art. 367.2 LEC

También cada parte puede tachar a los testigos propuestos por la otra parte (art. 377.1 LEC). Asimismo, la propia parte proponente puede tachar al testigo que propuso, si con posterioridad a la aprobación llegase a su conocimiento la existencia de alguna de las causas de tacha legalmente previstas (art. 377.2 LEC).

En este sentido, las tachas se formulan desde el momento en que se admite la prueba testifical hasta que comienza el juicio o la vista. Con la alegación deben proponerse las pruebas que justifican la concurrencia de la causa, excepto la testifical. Cabrá, asimismo, una oposición a la tacha, también con posible prueba al respecto.

Si no se formula oposición a la tacha, se entiende que se reconoce su fundamento (arts. 379.3 y 344.2 LEC)

Por último, como ya se ha señalado, el resultado de la tacha incidirá en la valoración judicial de la prueba testifical. En este sentido, el Tribunal Supremo, respecto al valor probatorio de un testigo tachado, se pronunciado en el siguiente sentido en su Sentencia de 23 de Julio de 2012:

“La tacha de testigos no produce su inhabilidad y no impide, aun concurriendo los motivos que para su tacha señala el art.

660 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que su testimonio sea valorado por el Juzgador si tiene el convencimiento de su veracidad, veracidad que no se considera contradicha eficazmente cuando no se pone de manifiesto desviación alguna del testimonio, pues no alcanzan a serlo las causas que hayan servido de base a la tacha de los testigos, ya que de ser así, tacha equivaldría a anulación del testimonio”.

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¿Qué es la tacha de testigos?

Es muy común que en el desarrollo de un juicio tengamos que recurrir al uso de testigos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todas las personas podrán testificar a nuestro favor.

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De acuerdo a esto, es sumamente importante saber cuáles son los requisitos que deberán cumplir tus testigos a la hora de testificar, y por ende, en qué casos un testigo podría quedar invalidado por el juez.

El siguiente artículo tiene por objetivo explicarte qué es la tacha de testigos en las materias civiles de Chile, cuándo se puede utilizar este medio y las inhabilidades que pueden tener la prueba testimonial.

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¿Qué es la tacha de testigo?

La tacha de testigo son el medio que la ley señala a las partes para que hagan valer en el juicio las inhabilidades que puedan afectar a uno o más testigos determinados presentados a declarar por la parte contraria.

¿Cuáles son las inhabilidades de los testigos?

Estas aparecen en el artículo 357 y 358 del código de procedimiento civil. Según esto, no son hábiles para declarar como testigo:

  1. Los menores de catorce años. Podrán, sin embargo, aceptarse las declaraciones sin previo juramento y estimarse como base para una presunción judicial, cuando tengan discernimiento suficiente.
  2. Los que se hallen en interdicción por causa de demencia.
  3. Los que al tiempo de declarar, o al de verificarse los hechos sobre que declaran, se hallen privados de la razón, por ebriedad u otra causa.
  4. Los que carezcan del sentido necesario para percibir los hechos declarados al tiempo de verificarse estos.
  5. Los sordos o sordo-mudos que no puedan darse a entender claramente.
  6. Los que en el mismo juicio hayan sido cohechados, o hayan cohechado o intentado cohechar a otros, aun cuando no se les haya procesado criminalmente.
  7. Los vagos sin ocupación u oficio conocido.
  8. Los que en concepto del tribunal sean indignos de fe por haber sido condenados por delito.
  9. Los que hagan profesión de testificar en juicio.
  10. El cónyuge y los parientes legítimos hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad de la parte que los presenta como testigos.
  11. Los ascendientes, descendientes y hermanos ilegítimos, cuando haya reconocimiento del parentesco que produzca efectos civiles respecto de la parte que solicite su declaración.
  12. Los pupilos por sus guardadores y viceversa.
  13. Los criados domésticos o dependientes de la parte que los presente. Se entenderá por dependiente, para los efectos de este artículo, el que preste habitualmente servicios retribuidos al que lo haya presentado por testigo, aunque no viva en su casa.
  14. Los trabajadores y labradores dependientes de la persona que exige su testimonio.
  15. Los que a juicio del tribunal carezcan de la imparcialidad necesaria para declarar por tener en el pleito interés directo o indirecto.
  16. Los que tengan íntima amistad con la persona que los presenta o enemistad respecto de la persona contra quien declaren. La amistad o enemistad deberán ser manifestadas por hechos graves que el tribunal calificará según las circunstancias.

¿En qué momento se puede oponer una tacha?

Sólo se pueden oponerse tachas antes de que los testigos presten su declaración sobre los hechos del pleito, salvo que la parte interesada jure que no tuvo conocimiento de la causal de tacha al tiempo de tomarse la declaración del testigo inhábil. En estos casos la tacha podrá oponerse dentro de los tres días subsiguientes al examen de los testigos.

¿Qué pasa si la parte contraria opuso una tacha?

Si la parte contrario opuso una tacha esto no significa que tienes un testigo menos. Una vez opuesta una tacha, y antes de que el testigo declare, la parte que lo presentó puede retirarlo y reemplazarlo por otro que figure en la lista.

¿Qué pasa si el tribunal determina que los fundamentos de la tacha no están lo suficientemente acreditados?

El tribunal puede recibir a prueba las tachas deducidas, resolución que será inapelable. Esta prueba deberá rendirse dentro del mismo término probatorio ordinario, pero si éste está vencido o los días que restan son insuficientes, se ampliará hasta por 10 días, para el solo efecto de rendir la prueba de la tacha, procediendo igualmente en este caso término extraordinario.

¿Cuándo se resuelve la tacha?

La tacha se resuelve en la sentencia, lo que significa que esa parte no es una sentencia definitiva, sino que interlocutoria, ya que en ella no se está fallando el fondo del asunto controvertido, sino que sólo una cuestión accesoria, es decir, un incidente, estableciendo derechos permanentes a favor de las partes.

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Oposición a la tacha de testigo en el juicio ordinario

Juzgado ________

Procedimiento Ordinario _____/__

AL JUZGADO

D./Dª. _________________, Procurador/a de los Tribunales y de D./Dª. __________________, según consta debidamente acreditado en los autos al margen citados, ante el Juzgado comparezco y como mejor proceda en Derecho DIGO:

Que en la audiencia previa celebrada en los presentes autos se admitió la prueba testifical propuesta por esta representación de D./Dª. ______________, habiéndose formulado de adverso tacha de testigo.

Que por medio del presente escrito, en virtud del art. 379.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, formulo OPOSICIÓN A LA TACHA DE TESTIGO en base a las siguientes

ALEGACIONES

PRIMERA.- Se alega de adverso como fundamento de la tacha del testigo D./Dª. ______________ la concurrencia de las causas previstas en el art. 377 de la LEC, consistentes en la relación de parentesco de éste con mi representado/a y en el interés directo que tiene sobre el pleito.

SEGUNDA.- En cuanto a la relación de parentesco alegada, esta parte se opone rotundamente por no existir ningún tipo de relación de consanguinidad ni afinidad entre el testigo y mi mandante que haga dudar de la parcialidad de la declaración que se llevará a cabo el día del juicio.

Acreditando lo anterior se acompaña como DOCUMENTO NÚM. __ certificados literales de nacimiento de ambos, de los que no se extrae relación alguna.

TERCERA.- Respecto del interés directo o indirecto del testigo en el asunto que afirma la adversa, esta parte lo niega categóricamente. No existe ninguna relación personal ni profesional entre el testigo y ninguna de las partes, sin que cuenten tampoco con intereses comunes a los que pueda afectar la resolución que en su día recaiga en este procedimiento.

La parte contraria no ha aportado prueba alguna que acredite el interés directo o indirecto que el testigo puede tener en el pleito, circunstancia que únicamente dicha parte puede probar, dado que esta representación no puede acreditar una situación que no…

Adiós a las tachas de testigos en el procedimiento civil. Un anhelo del Derecho a la Prueba y el Debido Proceso

El 28 de agosto de 2020 el Presidente de la República envió un mensaje Presidencial al Congreso Nacional – 158-368 – por medio del cual se proponen una serie de cambios que pretenden una actualización y modernización de los procedimientos judiciales. En esta columna nos remitiremos a la propuesta de artículos relativos a las inhabilidades de los testigos en los procedimientos civiles.

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Cabe recordar que las inhabilidades de testigos, son un resabio jurídico histórico de nuestro ordenamiento Procesal Civil heredado del Derecho del Medioevo, consagradas por ejemplo en las siete partidas.

Estas inhabilidades se fundaban en la desconfianza que el legislador tenía a los testigos que por distintas razones carecían de capacidades para prestar una declaración coherente, como los incapaces o personas en estado de ebriedad, o en su caso, porque no poseían el nivel de dignidad suficiente para declarar, como los condenados por crimen o simple delito o los que no posean profesión u oficio conocido, en estos casos se regularon las inhabilidades absolutas. Asimismo, se desconfiaba de aquellas personas que poseían un vínculo familiar, de afecto o amistad, entre otros, con la parte que los ofrecía como testigos, ya que se entendía de antemano que su testimonio carecería de la imparcialidad necesaria para ser válido, naciendo entonces las inhabilidades relativas. En nuestro país, estas instituciones aún se encuentran vigentes.

Quizás, en alguna época de la historia, estas instituciones tuvieron algún tipo de justificación, sin embargo, hoy en día no se sustentan más que el argumento de legalidad, es decir, se aplican porque están en la ley. Claro, ¿Quién podría pensar en no aplicar la ley, en no aplicar o declarar una tacha que evidentemente se circunscribe en alguna de las causales del artículo 357 o 358 del Código de Procedimiento Civil?.

Pues bien, en nuestro caso, creemos que si es posible afirmar que el solo argumento de vigencia legal de algunas disposiciones, no basta para sustentar la aplicación de la misma, obviándose los casos concretos en los cuales impactará dicha aplicación; lo cual se justifica por diversas razones que señalaremos brevemente.

El Estado de Derecho, como paradigma sobre el cual se construyó el constitucionalismo clásico, cada día más se encuentra criticado en diversos puntos, produciéndose una relevación por parte de la doctrina constitucional, más actual, de una suerte de nuevo paradigma, al cual sus precursores han denominado el Estado Constitucional de Derecho, último que sustenta la visión jurídica llamada el neo-constitucionalismo. Ahora bien, sin importar a cuál postura se adscriba, lo cierto es que difícilmente alguien podría cuestionar que el debido proceso es una garantía constitucional que es aplicable a todos los procedimientos judiciales, sin importar si son o no penales.

Por lo anterior, conviene destacar que el debido proceso, como Garantía Constitucional, hace que las partes de un procedimiento judicial sean titulares de una serie de Derechos Fundamentales, entre los cuales se encuentra, por cierto, el Derecho a Defensa. Así, dentro de la amplitud del Derecho a Defensa, conviene mencionar algunos Derechos Fundamentales que emanan de éste, un poco más concretos, como lo es del Derecho a la Prueba.

La construcción doctrinal del Derecho a la Prueba contiene cuatro premisas que, en general, debiesen estar contenidas en todo procedimiento, para entender que este es respetuoso del debido proceso, siendo estas: a) Que se contemple a lo menos un momento probatorio dentro del procedimiento; b) Que exista libertad probatoria; c) Que se permita el contradictorio en la producción probatoria; y d) Que se imponga la exigencia de valoración y fundamentación de la valoración probatoria al juzgador. Sin mayores análisis, es simple identificar que el procedimiento civil en muchas de sus disposiciones, entra en pugna con estas premisas que configuran el Derecho a la Prueba, en especial la relativa a la libertad probatoria.

A luz de lo anterior, nadie podría poner en duda que las inhabilidades de los testigos, son una clara limitación legal al ejercicio del Derecho a la Prueba, y por ende al ejercicio del Derecho a Defensa.

Si bien, estos argumentos podrían en ciertos casos permitir fundamentar la inaplicabilidad por inconstitucionalidad de los artículos 357 y 358 ya citados, el Tribunal Constitucional no ha estado muy llano a acceder fácilmente a dichos requerimientos, lo cual se extrae de los criterios contenidos en sus decisiones de inadmisibilidad o de fondo relativos a los fallidos intentos en tal sentido.

Así mismo, en el orden sociológico, resulta más o menos claro que las personas construyen sus relaciones sociales y jurídicas en base a la confianza, y es natural que quien tenga un problema jurídico, va a recurrir a personas con las cuales tiene cierto nivel de cercanía o laso familiar para instar por su testimonio; por ello, resulta poco sensato pensar que todo el mundo podrá siempre tener a su disposición testigos que no sean inhábiles, dispuestos a declarar en un juicio civil. Por lo mismo, es que en muchos casos, los únicos testigos posibles para una persona, son por supuesto, sus amigos, familiares, cónyuge, hijos, compañeros de trabajo, etc. Paradójicamente, frente a esto, la respuesta del ordenamiento procesal civil era una sola: esos testigos pueden ser tachados e invalidado su testimonio, es decir, el mensaje era una suerte de consejo previo, tal como: si se va a caer en la calle, salga con desconocidos, si va a manejar invite a desconocidos, si va a construir algo sobre un terreno, hágalo frente a desconocidos, etc., lo absurdo de los ejemplos, confirma lo absurdo de las reglas de las tachas.

A raíz de lo anterior, es que nos produce profundo optimismo la propuesta del inciso primero del nuevo artículo 356 del Código de Procedimiento Civil, la cual dispone:

“En el procedimiento civil no existirán testigos inhábiles. Sin perjuicio de ello, las partes podrán dirigir al testigo preguntas tendientes a demostrar su credibilidad o, falta de ella, la existencia de vínculos con alguno de los partes que afectaren o pudieren afectar su imparcialidad, o algún otro defecto de idoneidad…’’.

  • Este proyecto de artículo pondrá término a muchos años de una normativa que nada bueno ha traído para el acceso a la justicia, que dificulta enormemente el acceso a la tutela judicial, y sigue poniendo trabas legales al ejercicio del Derecho a la Prueba y el Derecho a Defensa, impidiendo en consecuencia el cumplimiento pleno de la Garantía Constitucional del Debido Proceso.
  • Por todo lo dicho, esperamos que estas disposiciones tengan el apoyo político y académico que se requiere para que vean la luz dentro de corto plazo, para que así podamos afirmar que el procedimiento civil ahora será poquito más “debido”, cumpliendose así su tan esperado anhelo. (Santiago, 7 septiembre 2020)
  • Roberto Solís Contreras
  • Abogado
  • Docente en Derecho Procesal de la Universidad de Tarapacá Sede Iquique.
  • Magister© en Derecho Procesal Universidad Nacional de Rosario – Argentina.