Lesiones accidente trafico siguen penalizadas

Lesiones accidente trafico siguen penalizadasSXENICK (EFE)

¿Saltarse un semáforo en rojo y arrollar a un peatón es delito? Hasta hace unos días no lo era, a no ser que la víctima perdiera un órgano o un miembro de su cuerpo, o sufriera una deformidad como consecuencia de ello. En cambio, desde la última reforma del Código Penal, vigente desde el pasado 3 de marzo, ya no es necesario ocasionar unas consecuencias tan graves. Si se causa una lesión que necesite un tratamiento médico o cirugía para su curación, la conducta ya puede ser delito; eso sí, si se ha conducido sin el suficiente cuidado. De este modo el conocido latigazo cervical, una de las lesiones más habituales que se producen como consecuencia de un accidente de tráfico, vuelve a los juzgados de lo penal, ya que normalmente requiere ser tratado médicamente con rehabilitación.

La retirada de estas conductas del Código Penal en 2015 provocó la protesta de las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, que finalmente han conseguido que se vuelvan a contemplar como delito.

Este cambio tiene importantes consecuencias para los perjudicados, que a partir de ahora podrán disponer gratuitamente de la valoración de las lesiones por el médico forense del juzgado y recibir una indemnización por sus daños más rápidamente, ya que se tramita mediante un proceso sencillo y breve, similar a los anteriores juicios de faltas.

Para que conducir sin el debido cuidado sea delito, deben darse dos variables: un grado suficiente de negligencia (se requiere, al menos, una imprudencia de las calificadas como menos graves) y un resultado dañoso (una lesión que necesite, al menos, un tratamiento médico o quirúrgico).

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Conducción imprudente

¿Cuándo se produce una imprudencia? Cuando el conductor negligentemente, sin el suficiente cuidado, de manera que provoque un daño, aunque no haya sido esa la intención. Penalmente, se establecen tres grados: grave, menos grave y leve.

El delito se produce si se da alguna de las dos primeras; o lo que es lo mismo, si incurre en alguna infracción que la Ley de Tráfico llama grave como: no respetar los límites de velocidad o la preferencia de paso; adelantamientos o cambios de sentido por prohibido; conducir por arcenes; saltarse un semáforo en rojo, un stop o un ceda el paso; o no guardar la distancia de seguridad.

Lesiones a consecuencia del accidente

En cuanto a las lesiones causadas a la víctima del accidente, se clasifican en cuatro tipos: las que solo necesita una primera asistencia médica para su curación; las que necesitan tratamiento médico o quirúrgico; las que producen la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o su deformidad; y, finalmente, las que suponen la pérdida o inutilidad de un miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica. Son delito los tres últimos tipos de lesiones.

En consecuencia, conductas como no guardar la distancia de seguridad, saltarse un stop, adelantar por prohibido o, incluso conducir por el arcén, que provoquen a la víctima una lesión que necesite para curarse un tratamiento médico o quirúrgico puede constituir un delito por imprudencia al volante.

No obstante, hay que tener en cuenta que hay excepciones y es que, a pesar de cometer alguna de esas infracciones de tráfico, el juez puede considerar que el hecho no es delito porque se causó un riesgo muy pequeño o el daño que se produjo era muy poco previsible o porque el conductor fue muy cuidadoso y, a pesar de ello, ocurrió el accidente.

Las imprudencias leves con resultado de muerte no son delito

Aun después de la reforma, quedan fuera del ámbito penal los accidentes de tráfico cometidos por imprudencia leve aunque causen la muerte de la víctima, así como las lesiones que solo necesitan una primera asistencia médica para su cura.

En estos dos casos, el perjudicado debe pedir la indemnización de sus daños mediante una demanda civil, y deberá pagar el perito que valore esos daños y someterse a un proceso más largo y complejo, donde es más complicado que las aseguradoras se avengan a abonar la cuantía solicitada por la víctima.

Es en este punto donde las víctimas de tráfico, a través de plataformas on line de recogida de firmas, reclaman una nueva reforma, para que los accidentes de tráfico causados por cualquier imprudencia, por leve que sea, si ocasionan la muerte de la víctima sean considerados delito.

ACCIDENTES DE TRÁFICO: Lesiones que son sancionables según el Código Penal

  • Existen algunas lesiones que se producen como consecuencia de un accidente de tráfico que siguen penalizadas en nuestro Código Penal pese a que se suprimieran los juicios de faltas.
  • La reforma que tuvo lugar el pasado 1 de julio de 2015, supuso una serie de cambios en el Código Penal, entre ellos, la supresión de los juicios de falta y la bienvenida a los Delitos Leves.
  • Esto quiere decir que aquellas conductas que antes se consideraban menos graves, han pasado a convertirse en delitos leves, a sanciones administrativas o su despenalización ha provocado que se deba reclamar por la vía civil cualquier daño y perjuicio.

Antes de la reforma, era habitual que se enjuiciaran en estos juicios de faltas las cuestiones relativas a las lesiones que eran consecuencia de accidentes de tráfico.

Tras el cambio del Código Penal, la mayoría de accidentes en los que se reclaman por las lesiones sufridas, han pasado a enjuiciarse en la vía civil, es decir, previa demanda se seguirá el procedimiento en el Juzgado de Primera Instancia que corresponda. Al despenalizarse determinadas conductas, no habrá condena penal pero sí que existe, lógicamente, la posibilidad de obtener un resarcimiento por la reclamación de la responsabilidad civil por los daños y perjuicios sufridos.

Sin embargo, existen algunas lesiones producidas por accidente de tráfico que siguen penalizadas, es decir, que se castigan igualmente en el Código Penal, ya sea tras un Juicio por Delitos Leves o como un Delito básico de lesiones por imprudencia.

 Las lesiones que siguen penalizadas son las que tienen carácter grave y se comprenden en los artículos 149 y 150 del Código Penal aunque hayan sido consecuencia de una conducta que se pueda calificar como menos grave.

Artículo 149: 1. El que causara a otro, por cualquier medio o procedimiento, la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica[…].

Artículo 150:  El que causare a otro la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la deformidad […]

 Cuando nos encontremos ante estos casos, es decir, cuando existan lesiones graves, cuando la conducta del causante haya sido de una imprudencia menos grave, se tramitará la denuncia como delito leve ante el Juzgado de Instrucción que corresponda, pudiendo ser condenado en virtud del contenido del artículo 152.2 del Código Penal, que reza lo siguiente:

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“ El que por imprudencia menos grave causare alguna de las lesiones a que se refieren los artículos 149 y 150 será castigado con una pena de multa de tres meses a doce meses. Si los hechos se hubieran cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se podrá imponer también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres meses a un año.”

  1. Las lesiones que son menos graves, que no se comprendan en los artículos 149 y 150 del Código Penal, cuando hayan sido producidas por una conducta calificada como imprudencia grave, serán castigables penalmente. 
  2. Cuando nos encontremos en un supuesto como esté, la imprudencia será subsumible en el tipo recogido en el artículo 152.1 del Código Penal que dice:
  3. “ 1. El que por imprudencia grave causare alguna de las lesiones previstas en los artículos anteriores será castigado, en atención al riesgo creado y el resultado producido:

1.º Con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a dieciocho meses, si se tratare de las lesiones del apartado 1 del artículo 147.

2.º Con la pena de prisión de uno a tres años, si se tratare de las lesiones del artículo 149.

3.º Con la pena de prisión de seis meses a dos años, si se tratare de las lesiones del artículo 150.

  • Si los hechos se hubieran cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se impondrá asimismo la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de uno a cuatro años.”
  • En definitiva, las lesiones por accidente de tráfico que siguen penalizadas son aquellas que tienen lugar cuando el resultado lesivo es grave, ya sea por imprudencia leve o cuando las lesiones sean menos grave pero haya mediado una imprudencia grave en la conducta del causante del accidente de circulación.
  • Podemos afirmar que el criterio principal es la gravedad de la imprudencia y de la lesión producida para determinar la tipicidad de los hechos.

Lesiones por accidente de circulación. ¿Delito o no delito? That is the question… · Noticias Jurídicas

Una de las cuestiones que mayor conflictividad está generando en nuestros juzgados en materia de tráfico y seguridad vial es cuándo ante las lesiones producidas en un accidente de tráfico puede acudirse a la vía penal.

Un reciente Auto de la Audiencia Provincial de Madrid (Auto nº 165/2017, de 23 de febrero), del que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro Servet, analiza y aclara los distintos parámetros y preceptos legales que tienen que concurrir en estos casos para que puedan considerarse las lesiones como posible delito y tramitarse por esta vía.

Requisitos que tienen que concurrir para que prospere la denuncia penal

Para que la denuncia penal por lesiones producidas en un accidente de tráfico prospere y el Juez no decida archivarla, tienen que concurrir todos estos requisitos (circunstancias que son acumulativas):

1. Los hechos tienen que estar incluidos en alguna de las infracciones graves o muy graves que establece la Ley de Tráfico y Seguridad Vial

En concreto, las relacionadas en los artículos 76 y 77 del Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.

Es necesario que haya imprudencia

¿Por qué? Pues porque para que las lesiones puedan considerarse delito es necesario que haya habido imprudencia.

El tipo básico del delito de lesiones cometido con vehículo de motor viene establecido en el artículo 152 del Código Penal, que exige que haya habido imprudencia.

Esta imprudencia puede ser “grave” o “menos grave”. En casos de circulación vial, el grado de imprudencia viene definido en La Ley de Seguridad Vial cuando tipifica las infracciones administrativas como graves y muy graves:

– La imprudencia grave exigida por el Art. 152.1 CP se correlaciona con las infracciones muy graves del art. 77 RDLeg. 6/2015.

– La imprudencia menos grave del Art. 152.2 CP se correlaciona con las infracciones graves del art. 76 RDLeg. 6/2015.

Por lo tanto, es necesario que los hechos se encuadren en alguno de los supuestos de infracciones de los artículos 76 y 77 de la Ley de Tráfico.

2. La conducta infractora tiene que haber causado determinadas lesiones

En concreto, las que figuran en los artículos 147.1, 149 o 150 del Código Penal.

¿Por qué? Pues porque son las que exige el artículo 152 del Código Penal para configurar el tipo del delito.

a) Si se trata de un accidente con imprudencia grave el que ha causado las lesiones -es decir, una infracción muy grave del art. 77 de la Ley de Tráfico-, el artículo 152.1 CP establece que las lesiones han de ser:

– Lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental (art. 147.1 CP)

– Pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica (art. 149 CP)

– Pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la deformidad (art. 150 CP)

b) Si se trata de un accidente con imprudencia menos grave el que ha causado las lesiones —es decir, una infracción grave del Art. 76 de la Ley de Tráfico—, el artículo 152.2 CP establece que las lesiones han de ser:

– Pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica (art. 149 CP)

– Pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la deformidad (art. 150 CP).

Conclusiones del Auto: cuándo es delito

El Auto, tras explicar todas estas interrelaciones normativas para poder admitir la tramitación por vía penal, la desestima y deriva las actuaciones a la vía civil.

La Sala rechaza la vía penal porque considera que, en este caso, “tan solo concurre la desgraciada situación final del resultado lesivo de la perjudicada, con amputación de la pierna izquierda, como resultado del accidente” (es decir, sí concurre la lesión del art. 149 CP), pero no la imprudencia grave o menos grave. No existe, a juicio de la Sala, la concordancia  necesaria de infracción y lesión y su incardinación conjunta en los preceptos penales antes citados.

  • A modo de conclusión, de la lectura de este auto podemos decir, para que una lesión causada en un  accidente de tráfico se considere delito (para que el hecho sea penal) deben casar:
  • – la conducta infractora administrativa.
  • – las lesiones producidas.
  • – la ubicación de los hechos en alguno de los supuestos del artículo 152 del Código Penal.

El delito de lesiones como consecuencia de un accidente de trafico

Aunque suele ser una cuestión que la gente en general suelen vincular con la jurisdicción civil en forma de demanda, el conductor de un vehículo también puede cometer un delito de lesiones como consecuencia de un accidente de tráfico.

Ello va a depender de las circunstancias que han rodeado la comisión del siniestro, en especial el grado de imprudencia y la gravedad de las lesiones causadas.

Despenalización de las lesiones sufridas en accidente de trafico

  • Antiguamente, la reclamación de la responsabilidad civil (indemnización) derivada de un accidente de tráfico se hacía o bien eligiendo la vía civil mediante demanda (como hasta ahora) o bien interponiendo la correspondiente denuncia penal por un delito de lesiones, y con ello con independencia de si había mediado o no imprudencia a la hora de cometer el accidente o de la gravedad de las lesiones.
  • Sin embargo, ello quedo atrás con la despenalización de las lesiones cometidas por ese medio, y únicamente se permite la vía penal cuando media imprudencia y con independencia del resultado lesivo, que simplemente influirá en la pena que se imponga.
  • De esta forma, además de la fijación de una condena para el responsable, se puede obtener el abono de la indemnización de las lesiones, sin tener ya que acudir a la vía civil.

¿Qué casos se consideran imprudencia?

En este punto, debemos remitirnos al artículo 379 y siguientes del código penal relativo al delito contra la seguridad vial.

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Destacamos los siguientes casos:

Primero. – Conducción con exceso de velocidad

Se considerará una conducción imprudente quien conduzca a una velocidad superior a 60 km/hora en vía urbana o a 80 en vía interurbana a la permitida reglamentariamente.

La pena como un delito contra la seguridad vial será la de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, y, en cualquier caso, la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

Segundo. – Conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas

Cualquier persona que como como consecuencia de su conducción provoque lesiones en dicho estado será objeto de condena por un delito de lesiones con imprudencia.

En el caso de la conducción bajo los efectos del alcohol, se requiere una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 mg/l. No obstante, en determinados casos, también podría entenderse conducción imprudente cuando no se supera ese límite, pero el conductor tiene mermadas sus facultades para ello.

La pena como delito contra la seguridad vial es la misma prevista para la conducción con exceso de velocidad.

Tercero. – Conducción temeraria

Aquí debemos de hacer 2 distinciones:

  • Cuando se conduce de forma temeraria sin más. Por ejemplo, la conducción en dirección contraria por una calle por despiste o desconocimiento.
  • Cuando se conduce de forma temeraria, pero con manifiesto desprecio a la vida de los demás. Es el caso, por ejemplo, del kamikaze que conducen en sentido contrario a sabiendas de lo que están haciendo y del daño que pueden provocar.
  1. En el primer caso, la pena por un delito contra la seguridad vial es de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años.
  2. En el segundo caso, la pena de prisión de dos a cinco años, multa de doce a veinticuatro meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un período de seis a diez años Cuando no se hubiere puesto en concreto peligro la vida o la integridad de las personas, las penas serán de prisión de uno a dos años, multa de seis a doce meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por el tiempo previsto en el párrafo anterior
  3. Además de estos casos, existen otros en los que se puede considerar imprudencia en la conducción como por ejemplo la conducción sin haber obtenido nunca el permiso de conducir o tras haber sido privado de ello.

El delito de lesiones en conjunción con el delito contra la seguridad vial

En este contexto es cuando gana importancia los dos criterios principales de los que hablábamos: el grado de imprudencia y la gravedad de las lesiones.

Debemos hacer 2 distinciones:

Primero. – Delitos leves de lesiones

Aquel que haya causado alguna de las lesiones graves contempladas en los artículos 149 y 150 del Código Penal, pero se haya debido a una imprudencia calificada menos grave, será objeto de procedimiento penal por la vía del juicio por delitos leves.

Así lo contempla el artículo 152.

2:  El que por imprudencia menos grave causare alguna de las lesiones a que se refieren los artículos 149 y 150 será castigado con una pena de multa de tres meses a doce meses.

Si los hechos se hubieran cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se podrá imponer también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres meses a un año.

Segundo. – Delitos de lesiones por imprudencia grave

El que cause lesiones como consecuencia de una imprudencia calificada como grave se le imputara un delito del tipo básico de lesiones (artículo 152.1 CP), el cual se tramitara por los cauces del Procedimiento Abreviado Penal.

La pena en este caso dependerá de las lesiones cometidas en base a los establecido por los artículos 147 y siguientes del Código Penal.

Reserva expresa de la acción civil en el procedimiento penal

  • Con independencia de la calificación del delito de lesiones, el perjudicado no está obligado a ejercitar la acción civil de reclamación de responsabilidad civil (indemnización) en la vía penal.
  • Tiene la posibilidad de personarse como acusación particular en el proceso penal a fin de velar por la imposición de una pena al responsable criminal, pero reservarse dicha acción para ser ejercida en el procedimiento civil mediante demanda.
  • En este caso, en el proceso penal no habría pronunciamiento alguno respecto al abono de la responsabilidad civil, sino solo de la cuestión relativa a la condena penal.

¿Cuándo merece la pena reservase la acción civil? Dependerá de cada caso, pero una buena ocasión seria cuando el perjudicado no haya sanado aun de sus lesiones o cuando en el procedimiento penal no están personada la compañía aseguradora del conductor como responsable civil directa.

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Reforma del código penal para accidentes de tráfico

Aprobada por fin la reforma del código penal en materia de accidentes de tráfico con lesiones. Las víctimas de un accidente de tráfico que resulten con lesiones vuelven a tener derechos

Ha costado pero por fin lo conseguimos: Se ha aprobado la Ley Orgánica 11/2022 que sustancia la reforma del código penal respecto de la imprudencia con resultado lesiones en accidente de tráfico.

Esta reforma del código penal, que tiene como propósito reintegrar las lesiones por imprudencia derivadas de un accidente de tráfico a la vía penal, es fruto de una larga y tortuosa iniciativa sostenida en el tiempo por diferentes colectivos y compañeros como Alfonso Triviño o el Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad Vial, y viene a tratar de enmendar el cúmulo de injusticias y despropósitos que han venido padeciendo las víctimas de los accidentes de circulación.

Un poco de historia

El éxodo judicial a que se ha sometido a los lesionados en accidentes de tráfico comienza en el año 2015, con la despenalización -con pequeñas excepciones- de la imprudencia al volante con resultado de daños personales.

Hasta esa fecha la reclamación de indemnización por lesiones derivadas de un siniestro discurría por cauces seguros, ordenados y carentes de los riesgos actuales: Se interponía la pertinente denuncia en el juzgado de guardia, la víctima era valorada por el médico forense y, para el caso de que la aseguradora no respetara el dictamen del mismo, se acudía al oportuno juicio de faltas, sin ser preciso comparecer con procurador ni perito médico, y sin la espada de Damocles de una eventual condena en costas.

La despenalización de los accidentes de tráfico trasvasó los procesos de reclamación de indemnización a la jurisdicción civil, coincidiendo además con la entrada en vigor de la ley 35/2015, que venía a perpetrar un nuevo baremo farragoso y fullero que incorporaba además una fórmula de reclamación asimétrica, injusta (para las víctimas), regresiva y paranoide. Esta tormenta perfecta vino a otorgar el absoluto control a las aseguradoras, que pasó a decidir qué, cuándo y cuánto pagaba, dejando a su suerte a las víctimas, que para oponerse a los designios de las compañías debían asumir la espera y el riesgo, en una situación de insuflible desventaja.

La fallida reforma del código penal

Esta anunciada reforma del código penal en materia de accidentes de tráfico no es la primera que tiene lugar en este septenio. Ya en 2019 se modificaron los artículos 142 y 152 del mismo, con la evidente intención de devolver la imprudencia al volante con resultado de lesiones al redil penal.

La idea, en principio, era buena y cristalina: fijada la infracción (por remisión a las contempladas en la ley de tráfico y seguridad vial) y el resultado lesivo (que además de la primera asistencia facultativa la víctima requiriera un tratamiento rehabilitador o quirúrgico), automáticamente la reclamación podía instarse por vía penal a través de la oportuna denuncia.

Cometió el lesiglador, empero, un error de cálculo (sobre el que advertimos desde este mismo blog una vez nos hicimos con el borrador del anteproyecto): dejar en manos de los jueces de instrucción la última palabra sobre si las infracciones recogidas en la norma tenían o no la necesaria entidad para ser juzgadas en el ámbito penal. Así, el redactado del 152 del Código Penal quedaba como sigue:

El que por imprudencia menos grave causare alguna de las lesiones a que se refieren los artículos 147.1,149 y 150, será castigado con la pena de multa de tres meses a doce meses.

Si los hechos se hubieran cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se podrá imponer también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres meses a un año.

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Se reputará imprudencia menos grave, cuando no sea calificada de grave,  siempre que el hecho sea consecuencia de una infracción grave de las normas sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, apreciada la entidad de ésta por el Juez o el Tribunal.

De forma coordinada y casi unánime, se procedió a archivar por los juzgados de instrucción de toda España cuantas denuncias por accidente de tráfico llegaban a sus manos, convirtiendo la facultad que les daba la norma en una vía de escape para no asumir este tipo de asuntos, y devolviendo a las víctimas -de nuevo- a la jurisdicción civil.

Aprendiendo la lección… o no

Escamados tras el anterior chasco, nos leímos con suma atención la propuesta actual de reforma del código penal. De forma cristalina, en la exposición de motivos se deja clara la intención de la modificación:

Vemos pues que la reforma tampoco ha dado la respuesta esperada […] y de ahí la necesidad de proceder a una nueva reforma del Código Penal para evitar los resquicios de la ley que posibilitan que […] por rutina, los tribunales consideran “leves” y por tanto no generadoras de responsabilidad penal, en uso de la facultad que les da la norma con esta redacción, “apreciada la gravedad de ésta por el juez o el tribunal (referida a la imprudencia menos grave)”.

Esperanzados, acudimos pues a la redacción que se le pretende dar al artículo 152.2. Nos encontramos entonces con los siguientes dos párrafos:

“2. El que por imprudencia menos grave causare alguna de las lesiones a que se refiere el artículo 147.1, será castigado con la pena de multa de uno a dos meses, y si se causaren las lesiones a que se refieren los artículos 149 y 150, será castigado con la pena de multa de tres meses a doce meses.

Si los hechos se hubieran cometido utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se impodrá también la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de tres a dieciocho meses.

A los efectos de este apartado, se reputará en todo caso como imprudencia menos grave aquella no calificada como grave en la que para la producción del hecho haya sido determinante la comisión de alguna de las infracciones graves de las normas de tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial.

La valoración sobre la existencia o no de la determinación deberá apreciarse en resolución motivada.»

Reconozco que al llegar a la frase «la valoración sobre la existencia o no de la determinación deberá apreciarse en resolución motivada» nos sobrevolaron viejos fantasmas, por cuanto pareciera que de nuevo se le hayan de conferir facultades discreccionales al juzgador para determinar si estamos ante una infracción o no.

Entiendo que, si bien la redacción del precepto podría ser mejorable y bastante más clara, esa «determinación» a la que se alude el mismo viene explicitada de forma inequívoca en la exposición de motivos de la reforma:

Su finalidad es reforzar el espíritu que animó la reforma de 2019 y establecer ope legis que, en todo caso, si el juez o tribunal determinan que hubo una imprudencia conduciendo un vehículo a motor o ciclomotor concurriendo una infracción grave de las normas de circulación de vehículos a motor y seguridad vial y, como consecuencia derivada de esta infracción, se produjo la muerte o lesiones relevantes, la imprudencia ha de ser calificada, como mínimo, como imprudencia menos grave, pero nunca como leve si las lesiones son relevantes o se causa la muerte, de modo que se considere objetivamente delito si el causante comete una infracción calificada como grave por el texto refundido de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial.

¿Qué infracciones de tráfico vuelven al código penal?

A fuer de ser estrictos, aquí no ha habido una reforma del código penal, y se deberá estar a la anterior. Lo que sucede es que como de facto la anterior reforma se quedó en agua de borrajas, no está de más recuperar la cuestión que encabeza este apartado.

Así, el artículo 152 del código penal indica que estamos ante una imprudencia menos grave cuando el causante del accidente de tráfico ha incurrido en alguna de las infracciones graves de las normas de tráfico, circulación de vehículos y seguridad vial. Estas infracciones, de forma esquemática, serían las siguientes:

  • No respetar los límites de velocidad reglamentariamente establecidos.
  • Incumplir las disposiciones de esta ley en materia de preferencia de paso, adelantamientos, cambios de dirección o sentido y marcha atrás, sentido de la circulación, utilización de carriles y arcenes y, en general, toda vulneración de las ordenaciones especiales de tráfico por razones de seguridad o fluidez de la circulación.
  • Parar o estacionar en el carril bus, en curvas, cambios de rasante, zonas de estacionamiento para uso exclusivo de personas con discapacidad, túneles, pasos inferiores, intersecciones o en cualquier otro lugar peligroso.
  • No respetar las señales y órdenes de los agentes de la autoridad encargados de la vigilancia del tráfico.
  • No respetar la luz roja de un semáforo.
  • No respetar la señal de stop o la señal de ceda el paso.
  • Conducción negligente.
  • No mantener la distancia de seguridad con el vehículo precedente.

Hay alguna infracción más, pero supongo que coincidiremos que están recogidas la práctica totalidad de las infracciones que acaban generando lesiones susceptibles de ser reclamadas.

¿Qué lesiones son reclamables según la reforma del código penal?

Pues de nuevo las mismas que ya existían en el viejo código. Se nos remite a las lesiones contempladas en los artículos 147.1, 149 y 150 del código penal.

Si vamos a mínimos en cuanto al daño, nos podemos quedar en el 147.1, que nos indica que la lesión sufrida por la víctima, para tener relevancia penal, es preciso que requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico

Estamos, en el fondo, en el mismo escenario que antes de la despenalización. Los extintos juicios de faltas requerían que las lesiones reclamadas hubieran implicado tratamiento médico, quirúrgico o rehabilitador. Por lo tanto, aquí cabe incluso un latigazo cervical grado uno.

¿Qué cabe esperar de esta reforma?

Salvo desde los juzgados de instrucción se organice alguna otra conjura para dejar sin contenido lo establecido en la norma -no lo digo yo, lo dice la propia exposición de motivos de la reforma del código penal- a nivel personal consideramos que esta reforma del código penal ha dado en el clavo, y evita los puntos de fuga de la anterior. Por ende, cabe esperar que -esta vez sí- los accidentes de tráfico con lesiones vuelvan a la órbita penal.

Viene además esta reforma apoyada indirectamente por la obligatoriedad de que se instruya atestado policial en todos los accidentes de tráfico en que existan daños personales, y su necesaria remisión al juez.

Este punto, junto con la intervención de un médico forense que valore y valide las lesiones sufridas por las víctimas, debería devolver a su rincon los tristemente famosos informes biomecánicos tendentes a acreditar (por decirlo de alguna manera) las colisiones de baja intensidad tras las que se escudan las aseguradora para hurtar las indemnizaciones.

Nos quedarán cuestiones de armonización entre la repenalización de los accidentes de tráfico con lesiones y los mecanismos de reclamación de indemnización establecidos por la ley 35/2015.

Ya, por ejemplo, la comisión del baremo en su guía de buenas prácticas asimilaba por ejemplo la reclamación inicial del artículo 7 de la LRCSCVM con la notificación a la aseguradora responsable de la interposición de la denuncia.

Pero quedan en el aire otras cuestiones, como por ejemplo la obligatoriedad o no de dejarse visitar por el perito de la aseguradora, aún a riesgo de ser penalizados con la pérdida de los intereses moratorios.

Pero todo eso lo iremos viendo con el día a día de esta nueva fase de la reclamación de lesiones por accidente de tráfico (nadie pensará que las aseguradoras se van a quedar quietas ante esta flagrante asignación de derechos a las víctimas de accidente de tráfico), pero d emomento esta reforma del código penal pinta muy bien.