Molestias vecino toca violin

Los vecinos ruidosos son el lastre que acompaña a toda comunidad de vecinos.

Una comunidad cuenta con un vecino ruidoso sólo por ser comunidad, forma parte de su ADN y está presente desde el momento de su constitución como comunidad de propietarios.

Al igual que durante el duelo, la convivencia con un vecino molesto atraviesa una serie de fases. Si ya te ha tocado el tuyo, las conocerás:

  1. Sorpresa: -¡¿Pero qué ஆ es esto?!
  2. Ingenuidad o negación: -Bueno, esto será sólo hoy…
  3. Incredulidad o depresión: -¿Es en serio? ¿Esto va a ser así todos los días? ¿De verdad?
  4. Enfado o Ira: -¡Esto es increíble! ¡Venga hombre! ¡¿Pero quién se ha creído que es?!
  5. Aceptación y …¡Venganza!: -Esto es la guerra

La furia incontrolable que surge tras varias horas, semanas y meses sufriendo ruidos molestos en la comunidad se retroalimenta pensando en las normas de convivencia, porque vienen detalladas bien claro en los estatutos. En teoría cada comunidad de propietarios tiene unas, pero en todas ellas se repiten algunas que son universales y básicas para garantizar un día a día en paz y armonía:

  • No hacer ruidos a deshora.
  • Cuidar las zonas comunes.
  • Pagar los gastos comunes de la comunidad.

Como supondrás, la primera de ellas suele ser de las más molestas y desquiciantes, sobre todo si el edificio no está bien aislado, y son fuente de inspiración para innumerables conversaciones de ascensor.

Primer premio, por otra parte, muy reñido con las usurpaciones y traspasos de los límites en las plazas de garaje.

Pero en el caso de los vecinos ruidosos hay una clara diferencia: atentan contra el descanso y ponen a prueba el equilibrio mental de los sufrientes.

El tipo de sonido que te puede llegar de tu vecino ruidoso varía en función de la naturaleza de su descuido. Y la actitud que tú tomas al respecto, también.

Tipos de vecinos ruidosos

El que toca el piano (o la flauta):

Los instrumentos tienen una gran particularidad: su timbre atraviesa fronteras.

Lo bueno de este tipo de vecino ruidoso es que, normalmente, sus melodías suelen compartirse a horarios aceptados como vecinalmente aceptables.

Lo malo es que si finalmente disfrutas de elaboradas melodías de violín desde el otro lado del muro, significa que te has tirado años escuchando que “algo le están haciendo al gato”. No hay éxito sin práctica.

El que canta bien:

Molestias vecino toca violinNo todos los vecinos estarían de acuerdo con esta afirmación, pero está claro que él sí. Además, alcanza tonos nunca oídos, dignos del Carnegie Hall. Lo cierto es que este tipo de vecino ruidoso tiene mucho más mérito del que a priori se le concede, ya que es capaz de dar rienda suelta a sus cuerdas vocales en la ducha, en la cocina, en los garajes, en la piscina, antes de irse a la cama… ¡Todo un prodigio!

La abuelita

La situación es parecida a la anterior, salvo que lo que comparte con nosotros es el ruido de su televisor.

El vecino Bricomanía:

Sí, ya hablamos de él en nuestro artículo sobre fauna vecinal, pero es que el individuo lo merece.

Sus horarios de actuación suelen localizarse después de la comida y los fines de semana a primera hora de la mañana. Con lo cual, disfrutas de dulces despertares a ritmo de taladro o golpe de martillo.

Lo malo es que su casa parece El Escorial y sabes que nunca le faltará una chapuza por empezar ni un sábado por faenar.

El loco de la limpieza:

Sigue la misma lógica que el vecino Bricomanía, pero en versión aspirador. A veces, incluso es el mismo que alterna las tareas.

La que no se quita los tacones:

Molestias vecino toca violin¡Ni para dormir! Poco que añadir. Suele tener un hijo que tiene una canica.

El piso de estudiantes

Una cosa está clara: sus horarios no son los mismos que los del resto de vecinos de la comunidad de propietarios, sobre todo si tienen turno de tarde en la universidad.

Además, con el tiempo se comprueba que también tienen más vacaciones y más vida social.

Sus proezas sobrepasan los límites de la vivienda y te puedes encontrar los efectos laterales de sus reuniones por las escaleras, los ascensores e, incluso, los trasteros.

El que amplia familia

Sólo os dejamos una pista. Ni son palmas ni están saltando en la cama. Todo lo demás lo dejamos a vuestra imaginación. En su versión 2.0 llegan con un nuevo miembro que todavía vela por sus intereses primarios y no tiene ningún tipo de horario para reclamar la atención de sus padres.

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¿Cómo enfrentar a los vecinos ruidosos?

Como hemos señalado, la actitud que prima ante los ruidos vecinales varía según la naturaleza de los mismos.

Pero en demasiadas ocasiones, el buen vecino que respeta (o intenta respetar) todas las normas básicas de convivencia en una comunidad de vecinos llega a la fase de aceptación y siente una llama que nace de la punta del pie y va ascendiendo hasta prender el último pelo de su cabeza (menos mal que instalaron extintores en la comunidad de propietarios) y, finalmente, se reencarna en el emperador del mal.

No merece la pena dar rienda suelta al emperador del mal ni maquinar elaboradas venganzas contra vecinos ruidosos. Además, ¿qué sentido tiene empezar una guerra que no se sabe si se va a poder ganar?

El primer paso en la lucha contra los vecinos ruidosos debe ser tragar saliva, respirar hondo y buscar la conciliación por la vía del diálogo.

Si no funciona, llevar el problema ante el Presidente de la comunidad de vecinos y elevarlo a la Junta de Propietarios.

Si el problema persiste, llamar a la policía en el momento en que hagan ruidos, siempre que éstos se produzcan a horas intempestivas y que no estén justificados.

Si todo falla, tendrás permiso moral para dar rienda suelta a tus venganzas contra los vecinos ruidosos. ¿Te has visto alguna vez en esta situación?

Tener un vecino músico

Seguro que alguna vez has sufrido las quejas de un vecino al que no le hace demasiada gracia que andes estudiando mañana y tarde. Siendo justos, es verdad que un instrumento musical, o incluso la voz humana, pueden llegar a ser molestos si los oyes todos los días a todas horas.

Sobre todo porque estudiar no es interpretar. Cuando tu vecino descubre que vas a mudarte y eres músico se piensa que le vas a alegrar los días con hermosas piezas de Mozart.

 Hasta que escucha una y otra vez el mismo pasaje, o dos horas de escalas y estudios que volverían loco a cualquiera y empieza a tener ganas de tirarte el instrumento por la ventana.

La ley

El horario en el que se puede hacer ruido está legislado por cada ayuntamiento. Por ello, te encontrarás ciudades en las que la hora de la siesta está protegida y ciudades en las que no. Por norma general, el horario en el que se puede hacer ruido es de 8-9 de la mañana a 10-11 de la noche. Te recomiendo que seas respetuoso:

  • No toques antes de las 9 de la mañana
  • No toques a la hora de comer, al menos espera a que den las 16.30-17:00
  • Sé muy respetuoso por la noche, a partir de las 21:30 deberías dejarlo ya, especialmente si tus vecinos tienen niños pequeños
  • No toques en patios, terrazas o con la ventana y puertas abiertas de par en par

Los decibelios máximos permitidos durante el día son de 35 dB. La medición se hace en casa del vecino, no en la tuya.

 ¿Cómo puedes sabes si los superas? Hay aplicaciones para el móvil que te indican los decibelios.

En general, si tu vecino puede oír con claridad la música que estás tocando, es que superas este umbral. Aquí os dejamos un tabla de equivalencias para que os hagáis una idea:

  • 0 dB-              Umbral de la audición.
  • 10 dB-            Respiración tranquila
  • 20 dB-            Biblioteca
  • 30 dB-            Tráfico ligero
  • 40 dB-            Conversación
  • 50 dB-            Grupo de personas
  • 60 dB-            Manifestación
  • 70 dB-            Motocicleta
  • 80 dB-            Tren
  • 90 dB-            Tráfico intenso
  • 100 dB-          Perforadora eléctrica
  • 110 dB-          Concierto
  • 120 dB-          Motor de avión
  • 130 dB-          Despegue de un avión
  • 140 dB-          Umbral del dolor
  • 150 dB-          Explosion

Sin embargo, si molestas a tu vecino de manera continuada durante todo el día, tiene la posibilidad de denunciarte aunque no superes los decibelios permitidos.

Cómo actuar

Si tu vecino se queja, lo primero que debes hacer es no irritarte. No le respondas de manera ofensiva. Entiende que la mayoría de la gente no comprende las horas que un músico necesita tocar.

Hazle entender de manera educada que es tu carrera y que necesitas practicar a diario. No te enfrentes aunque él busque el enfrentamiento.

La principal razón por la que los vecinos deciden denunciar es porque los músicos nos mostramos ofendidos y a la defensiva ante sus quejas, y esto les irrita todavía más.

Si se queja varias veces, intenta ensayar en una habitación lejos de las paredes de tus vecinos, y cierra puerta y ventanas. Si esto no funciona y tienes presupuesto para ello, insonoriza tu habitación.

Cuando se entra en un conflicto, la solución es complicada. Lo cierto es que aunque nuestra actividad sea normal y necesaria para nosotros, no lo es para nuestros vecinos. Si se ponen muy pesados y deciden denunciarnos, la policía vendrá a medir los decibelios.

Normalmente, ni si quiera un piano da los decibelios como para que incurramos en una infracción. Sin embargo, como ya hemos dicho, los vecinos pueden alegar que estamos todo el día tocando y que les estresamos o dificultamos su vida cotidiana.

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En ese caso, pueden pasar muchas cosas, incluso puede que te obliguen a insonorizar la habitación si la denuncia sigue adelante.

Si vives de alquiler, la cosa se complica, ya que si las quejas van al dueño del piso, este puede acabar por echarte alegando que incumples el contrato.

Por tanto, debemos evitar por todos los medios llegar a una situación de conflicto por el camino de la buena educación y el respeto. En el caso de que se llegue a la denuncia, lo mejor es buscar un abogado que esté al tanto de este tipo de casos. La ley en todo lo que respecta a ruidos entre vecinos no es muy clara, y si te defiendes bien, puedes salir ganando.

Sé un vecino ejemplar. Eres músico y tocas varias horas al día: tienes todas las papeletas para ser el más odiado de tu comunidad. Así que no haga otro tipo de ruidos, no montes fiestas en casa, sé respetuoso en general.

Mi experiencia personal

Toda mi vida he tocado la viola y no he tenido ningún problema con los vecinos. Hace unos tres años me independicé y los problemas comenzaron a llegar. Cuando los vecinos ven que eres joven se atreven más a encararse contigo, cosa que no suele pasar cuando vives con tus padres. Seguro que esto lo habéis comprobado aquellos que habéis salido de casa para estudiar en otra ciudad.

Desde el primer día un vecino, policía local para más inri, se acercó a darme sus quejas porque oía continuamente mi viola. Yo, amablemente, le expliqué a qué me dedicaba y que esto iba a ser habitual, aunque le prometí respetar las horas de siesta y primera horas del día (no tocaba antes de las 10, ni entre las 14 y las 17).

Pasadas unas semanas, volvió a presentarse en mi puerta con las mismas quejas. Me explicaba que hacía turnos de noche en la policía y necesitaba dormir.

Esto es algo que te puede ocurrir, tu vecino no lleva el ritmo de vida normal, y te culpa a ti de interrumpirle.

Ese día, por no molestarle mientras dormía, decidí cambiarme de habitación y estudiar en otra más apartada de la pared que ambos compartíamos, con lo que se conformó.

El problema vino cuando un día, justo antes de un concierto, me puse a calentar en mi habitación a eso de las 17:00 de la tarde. No fue más de media hora, pues tenía que marcharme al concierto. De repente, la policía local se presentó en mi puerta diciendo que algunos vecinos se habían quejado de un instrumento musical.

Para mí fue evidente lo que ocurría, y es que mi vecino había avisado a sus colegas de profesión para presionarme. Ya que la hora de la siesta no está regulada en mi ciudad, la propia policía se marchó en cuanto les expuse mis argumentos. En momentos así, nos os dejéis avasallar. Mi vecino quiso aprovecharse de su profesión para, en cierto modo, amenazarme.

Yo, con tranquilidad y buenas maneras, me defendí y al final no tuve mayor problema.

Después de esto, consulté personalmente al resto de vecinos de mi bloque si les molestaba el instrumento. Todos me dijeron que no, y que de hecho les encantaba tener una vecina músico, con lo que me quedé tranquila y todo quedó en un susto.

Espero que tengáis suerte con vuestros vecinos y sepáis enfrentar estos problemas con diplomacia.

El violinista de la AP-8 cambia de sentido

En las curvas de Mendaro de la AP-8 suenan desde hace dos años melodías de Bach y Mozart, aunque todo empezó con Chopin. «Estaba escuchando una pieza suya que va in crescendo, como mi cabreo, y decidí que tenía que hacer algo».

Quien habla es Joseba Olazabal, vecino de Mendaro de 54 años, que lleva desde 2016 tocando el violín al otro lado del arcén con el propósito de llamar la atención para visibilizar su protesta. Lo hace por dos razones: «El ruido y la seguridad.

En esta zona había muchos accidentes y, además, las molestias que genera el tráfico son incesantes.

La Diputación colocó unos badenes con el fin de reducir la velocidad de los vehículos y de esa forma evitar los continuos accidentes, y eso se ha conseguido de pleno, pero la contaminación acústica ha aumentado una barbaridad y por eso pedimos que nos coloquen unos paneles antirruido».

Joseba está ahora enfurruñado porque «me han vallado mi jardín y no puedo salir a tocar. De ahí que me haya colocado al otro lado, dirección Bilbao, para continuar con mi protesta.

Ahora me ha dado por el folk irlandés y también suelo tocar las bandas sonoras de 'Leyendas de pasión' y 'El último mohicano'. Ante las injusticias, yo me crezco. Porque a mí también me han aplicado el 155». Su lucha, ciertamente, tiene aires quijotescos.

Y ya se ha convertido en un elemento más del paisaje, muy reconocible, cuando uno transita por las casas del barrio de Azpilgoeta.

Galería. El tráfico y Joseba Olazabal, un encuadre típico en Mendaro. / MORQUECHO

De hecho, en el rato que estuvimos recogiendo sus impresiones pudimos comprobar cómo muchos camiones le saludaban con un bocinazo haciendo extensible esa lucha por la dignidad humana que se repite aquí y allí, cada día, haga lluvia o sol, frío o calor. Allí suele estar Joseba con sus dos compañeros inseparables: el sombrero de paja y el violín.

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La Diputación contesta

La Diputación, por su parte, anuncia que «el año pasado se pusieron a disposición de los ayuntamientos los mapas de ruido de las carreteras de la red foral, incluida la AP-8, con una intensidad media diaria de 6.000 vehículos.

Este año se someterán al trámite de información pública, que debe realizarse con carácter previo a la aprobación formal de los mapas. A título informativo, señalar que del análisis de los mapas de ruido citados anteriormente, no se deriva una actuación prioritaria en ese punto».

De manera que cabe deducir que las piezas de Bach y Mozart seguirán sonando en Mendaro.

La hija del vecino, por Joan Golobart

Muchos culés se quejan de la obsesión que podemos tener los pericos de ver cómo el Barcelona pierde un partido y lo que es peor, de que una buena actuación de los blanquiazules provoque la pérdida de un campeonato.

Saben, porque lo vivieron en sus propias carnes, que la euforia más intensa puede emerger del corazón perico si un buen resultado ante ellos, como fue aquel histórico tamudazo, supone la pérdida de una liga.

Me gustaría con este artículo que entendieran de dónde surge esa necesidad. Pero no pretendo justificarla.

La rivalidad del Espanyol frente al Barcelona se sostiene en dos elementos, por un lado el deportivo y por otro en el hastío. La deportiva es evidente: son dos clubs históricos de la ciudad de Barcelona que disputan el campeonato liguero de Primera.

Esta rivalidad deportiva, que se vive más desde el lado perico que desde el culé, se ha ido devaluando a medida que el diferencial de presupuesto se ha incrementado. Pero curiosamente, y no sabemos hasta cuándo, las últimas actuaciones pericas han retomado sensaciones de tiempos lejanos.

En este aspecto suele haber una respuesta emocional intensa, pero no desbordada. En cambio, los pericos analizados como colectivo tenemos que reconocer que no nos basta con soñar si conseguimos derrotar a los Messi y compañía, algo que a cualquier equipo del mundo le llenaría de orgullo.

Necesitamos que esa posible victoria tenga efectos colaterales, y si la liga, por ejemplo, se la lleva el rival de siempre, el Real Madrid, mejor que mejor.

Pero no porque seamos del Real Madrid o porque nos sintamos más españoles que catalanes, un razonamiento muy simple, sino porque sabemos qué es lo que produce más dolor. Si el rival de turno fuese el Athletic, el Lleida o el Europa querríamos que el beneficiado fuese uno de ellos.

De dónde nace esa maldad y ese disfrute del mal ajeno? Para mí es muy sencillo, de cierto complejo de inferioridad deportivo y, sobre todo, del hastío. El complejo de inferioridad es comprensible y entra dentro de lo que podríamos denominar lucha de clases.

Cuando uno tiene que competir con alguien que tiene muchos más recursos, y la mayoría de las veces esa grandeza económica aniquila tus deseos, entra dentro de lo lógico que no te importe que el rico sufra algún descalabro. Pero sobre todo nace del hastío, del hartazgo.

De esa misma sensación que tienen algunos culés cuando miran alguna televisión y ven que no sólo se transmite una información de manera parcial, sino que existe un claro tufo de seducción hacia un sentimiento único. Y, claro, uno acaba hasta las narices.

Lo curioso es que cuando hablas con amigos culés, les cuesta entenderlo y les pongo un ejemplo.

Imagínense que ustedes viven junto a unos vecinos muy ricos, que curiosamente tienen una hija de la misma edad que la suya y van al mismo colegio. Además resulta que la vecina es bastante agraciada e inteligente, todo hay que reconocerlo.

Cada mañana, al salir de casa, se cruzan con el portero de la finca y sin venir a cuento te dice qué guapa es la vecina y qué inteligente. Vas al colegio y, en la reunión para hablar de tu hija, el profesor vuelve a hacer referencia a las extraordinarias cualidades de la vecina.

Entras en la carnicería, allí donde el vecino paga unas buenas facturas y sabiendo que tu hija es de la misma edad que la vecina te explican que es increíble. Que ahora también toca el violín y que lo hace de maravilla. Como eso sucede día tras día y a todas horas, llega un momento en que esa chica que te llamó la atención empieza a producirte cierta repulsión.

¿Qué les pasaría a ustedes por la cabeza cuando alguien les dijera que la hija del vecino ya no es la más lista de la clase porque hay otra chica (que ustedes saben que es repelente) que la ha superado? Pues eso.